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Cuántas veces se escucha el famoso "Siempre se hizo así". Es la resistencia al cambio, a la mejora, encarnada en una oración. Pareciera que cuando invocan esa frase mágicamente resuelven todos los cuestionamientos.
Los departamentos de calidad lo escuchan a diario y deben lidiar con esa resistencia al cambio.
Tener registros duplicados, asistir a reuniones donde no se resuelve nada por estar mal dirigidas o enfocadas, realizar tareas que no aportan al proceso, no identificar malas prácticas que se hacen a diario, hacer métricas que se quedan en métricas y no se utilizan para sacar conclusiones, etc.
Entonces una persona observa, se hace preguntas y cuestiona...y es ahí donde todos repiten la frase como un mantra "siempre se hizo así".
Pensar en cómo optimizar tareas, procesos, documentación, reuniones. Cuestionarse todo el tiempo "por qué hacemos esto".
Cuestionar-probar-evaluar-volver a cuestionar-volver a probar-volver a evaluar. En esto se basa la mejora continua.
El primer paso es empezar a preguntarse por qué se hace lo que se hace, por qué se hace como se hace y por qué se sigue haciendo.
Una vez las preguntas se plantean, hay que preguntar si se puede hacer de alguna manera más eficiente, cuáles KPI conviene medir para que nos aporten información valiosa e involucrar a todo el personal en el camino, porque muchas veces las ideas que mejor funcionan son las que provienen de las personas que están cerca de los procesos en el día a día (operarios, supervisores, jefes de planta, técnicos, etc.).
Tanto la calidad como la mejora continua es de todos.
¿Cuántas veces te has encontrado con un "siempre se hizo así"? ¿Qué acción o cambio te ayudó a desafiarlo?