¿Tienes alguna duda? Agenda una cita
Un error en el etiquetado de alérgenos puede tener consecuencias mucho más graves que una no conformidad.
Esto es así, y es sumamente importante que todos los deptos de las empresas de alimentos, no solo calidad, lo entiendan perfectamente, porque se pone en riesgo la salud de una persona.
Y, en los casos más graves, incluso su vida.
Por eso, cuando hablamos de alérgenos, no estamos hablando simplemente de una obligación legal o de un requisito de etiquetado.
Estamos hablando de seguridad alimentaria en su máxima expresión.
¿Por qué?
Imaginen esta situación: una persona alérgica a la lactosa va al súper y compra unas galletas porque la etiqueta indica que no contiene lactosa. Es decir, puede consumirlo.
Confía en esa información. Y no tiene por qué no confiar porque se supone que detrás de cada elaboración de un producto alimenticio hay una serie de controles que son de obligado cumplimiento según la normativa.
Ahora bien, supongamos que la etiqueta contiene un error, la empresa utilizó una versión antigua, hubo un cambio de formulación que no se comunicó correctamente, y nadie hizo una revisión del etiquetado (versión, legibilidad, cumplimiento normativo, ingredientes, etc.).
El consumidor tomó una decisión basándose en una información incorrecta.
Y las consecuencias pueden ser muy graves.
Lo preocupante es que muchas veces estos errores no se producen por desconocimiento.
Se producen por fallos en el autocontrol:
❌ Etiquetas que no se actualizan.
❌ Cambios que no se comunican entre departamentos.
❌ Procedimientos que existen, pero no se aplican.
❌ Personal que no comprende realmente la importancia de los alérgenos.
❌ Formación impartida para cumplir un requisito, no para generar conciencia.
❌Proveedores que no se homologan debidamente.
La gestión de alérgenos no es responsabilidad exclusiva del departamento de calidad.
También involucra a:
✔ Dirección
✔ Compras
✔ Producción
✔ I+D
✔ Marketing
Porque una sola decisión tomada en cualquiera de estas áreas puede acabar afectando a la información que recibe el consumidor.
Y aquí es donde la cultura de seguridad alimentaria marca la diferencia.
Las empresas que gestionan correctamente los alérgenos no son las que tienen más procedimientos.
Son las que consiguen que todas las personas entiendan por qué esos procedimientos existen.
Porque cuando un operario verifica una etiqueta...
Cuando calidad verifica procedimientos, registros y controles...
Cuando compras aprueba un nuevo proveedor...
Cuando marketing modifica un envase...
Cuando dirección decide invertir en formación...
No están gestionando un documento.
Están protegiendo a una persona.
La normativa europea y española establece claramente la obligación de informar sobre los alérgenos presentes en los alimentos.
Pero el verdadero reto no es cumplir la norma.
El verdadero reto es garantizar que la información que llega al consumidor sea siempre correcta.
Porque para una persona alérgica, una etiqueta no es un trámite administrativo.
Es una herramienta para proteger su salud.
Y esa responsabilidad empieza dentro de cada empresa alimentaria.
¿Crees que las empresas son plenamente conscientes del impacto que puede tener un error en el etiquetado de alérgenos?
#SeguridadAlimentaria #Alérgenos #EtiquetadoAlimentario #FoodSafety #CalidadAlimentaria #CulturaDeSeguridadAlimentaria #IndustriaAlimentaria